La cabecera de la manifestación acababa de llegar a la plaza. El viajero del tiempo lo vio a través de la potente mirilla de su rifle telescópico, asomado a la ventana de una buhardilla en un octavo piso. Apretó el gatillo en cuanto tuvo a un blanco claro. La cabeza del senador Montgomery se desintegró casi al instante.

El viajero se apartó de la ventana y rebuscó en el bolsillo del andrajoso abrigo. Encontró el recorte de periódico y lo leyó con avidez.

Hace apenas 10 minutos la noticia rezaba:

El presidente Montgomery declara la GUERRA TOTAL.

Ahora la fecha era la misma, pero el titular había cambiado.

El presidente Cormac declara la GUERRA TOTAL.

El viajero masculló una maldición. Con gesto cansado se colgó el rifle al hombro y empezó a manipular los controles de la pulsera para preparar un nuevo salto.